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La modulación del sistema inmune por parte del reishi, junto con la presencia de compuestos antivirales  (principalmente polisacáridos y triterpenos) se ha investigado con resultados positivos para numerosas  enfermedades virales humanas. Así actualmente existen estudios que demuestran actividad contra el virus del papiloma humano (serotipos 16 y 18), dengue, herpes simplex, neuralgias del herpes zoster, mononucleosis, sida, enterovirus a71, hepatitis B y SARS-CoV-2. Si necesitas profundizar sobre los estudios que hay en uno de estos virus, puedes contactarme.

Entre las enfermedades virales de animales (por si tienes animales en casa) se ha estudiado para: circovirosis de cerdos, necrosis nerviosa viral piscícola y enfermedad de Newcastle de las aves.

Si bien el reishi muestra fuete actividad contra algunos virus, no tiene una actividad directa sobre todos los tipos de virus. Esto es debido a que cada virus es diferentes y actúan de forma distinta en el organismo.

Así, virus (y bacterias) son extremadamente diversos y presentan una amplia variabilidad en su estructura y funcionamiento. Cada tipo de virus puede tener diferentes formas de replicarse y propagarse en el organismo huésped, lo que hace que ciertos compuestos del reishi puedan afectar a algunos patógenos, pero no a otro.

Si bien el reishi contiene compuestos activos que pueden interferir con ciertos procesos virales, estos mecanismos de acción pueden ser específicos para ciertos virus y por ello no ser efectivos contra todos.

Por ultimo indicar que algunos virus han desarrollado sofisticados mecanismos para evadir la respuesta inmune del huésped y protegerse contra sustancias externas, como los compuestos presentes en el reishi. Esto dificulta que el hongo tenga una actividad directa contra estos virus.

Es importante destacar que, aunque el reishi puede no tener actividad directa sobre todos los virus y bacterias, su consumo puede tener beneficios indirectos en el sistema inmunológico, que si que acaba actuando contra virus comunes, como la gripe o rinovirus infantiles. Sin embargo, para que nuestro organismo ataque estos virus primero tienen que reconocer el mismo y luego, cuando ya sabe identificarlo, atacarlo. Esto hace que, en muchos casos, la infección inicial no pueda bloquearse, pero si que se reduzca mucho el tiempo de convalecencia (en cuanto se reconoce el virus se ataca mas rápidamente).

 

Profundizando: Para especialistas

El proceso de reconocimeino de un virus por parte del cuerpo puede ser rápido, o llevar días. Por ello, en muchos casos, que aya afectación del organismo (síntomas de la enfermedad) semuestra antes de que el virus sea atacado. El reishi, en general, no reduce o incrementa los tiempos de reconocimiento viral, pero sí bloquea algunos mecanismo de replicaión, bajando la carga del mismo antes de que muestre síntomas.

El reconocimiento del virus ocurre en varias etapas y a través de diferentes mecanismos, involucrando a distintas células y moléculas del sistema inmunitario. A continuación, dejo un resumen del proceso de reconocimiento del virus en el cuerpo, por si fuera de tu interés:

  1. Detección temprana:
    • Células especializadas del sistema inmunológico, como las células dendríticas y los macrófagos, están presentes en los tejidos y órganos y actúan como «centinelas» que portegen el cuerpo. Estas células están constantemente patrullando el cuerpo en busca de patógenos, incluyendo virus.
    • Estas células centinelas pueden detectar estructuras moleculares comunes en los virus, conocidos como patrones moleculares asociados a patógenos (PAMPs) gracias a unos «sensores» denominador Receptores de Reconocimiento de Patrones -PRRs-). Entre los PRRs se encuentran los receptores tipo Toll (TLRs) y los receptores RIG-I-like (RLRs), entre otros.
  2. Fagocitosis y presentación de antígenos:
    • Si una célula centinela detecta la presencia de un virus, puede fagocitar al virus, es decir, «engullirlo» para destruirlo.
    • Una vez fagocitado, el virus es destruido en pequeños fragmentos y algunos de estos fragmentos virales, conocidos como antígenos, son presentados en la superficie de las célula presentadora de antígenos (células dendríticas o macrófagos) para que aprendan a reconocer el virus que amenaza (esto suele suceder en los ganglios linfáticos, por ejemplo, y opr ello a veces se inflaman durante un proceso viral.
  3. Activación de células T:
    • Los antígenos presentados en la célula presentadora de antígenos son reconocidos por las células T (linfocitos T) específicos para ese antígeno y esto las activa para que busquen el agente patógeno en el cuerpo.
    • Dependiendo del tipo de célula T, pueden ser células T citotóxicas (CD8+) o células T colaboradoras (CD4+).
  4. Respuesta de células T citotóxicas:
    • Las células T citotóxicas reconocen y destruyen células infectadas por el virus. Estas células son cruciales para eliminar las células infectadas y evitar que el virus se propague en el cuerpo.
  5. Respuesta de células T colaboradoras :
    • Las células T colaboradoras tienen un papel central en la coordinación de la respuesta inmunitaria. Liberan señales (citocinas) que estimulan a otras células inmunitarias para que luchen contra el invasor y ayudan a mejorar la respuesta de células T citotóxicas y células B.
  6. Producción de anticuerpos:
    • Las células B, otro tipo de linfocitos, también son activadas por las células T colaboradoras y van a producir anticuerpos específicos contra el virus. Estas son unos trozos de proteínas que se unen al virus, marcándolo para su destrucción por parte de otros componentes del sistema inmunológico y también neutralizan su capacidad de infectar células.

En toda esta cascada de sucesos el consumo actúa incrementando el numero de células B, T y un tipo de linfocitos denominados NK, que destruyen celulas anomalas (infectadas o no por virus) sin necesidad de un proceso de reconocimiento previo.