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¿Qué es la esteatosis hepática?

La esteatosis hepática es simplemente una acumulación de grasa en el hígado.

Un hígado sano debe contener poca o ninguna grasa aunque tener una pequeña cantidad de grasa en el hígado no causa mayores problemas. Sin embargo tener niveles altos de grasa en el hígado se asocia con un mayor riesgo de problemas como diabetes, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, entre otras cosas.

Es normal que la esteatosis hepática aparece con más frecuencia en individuos obesos. Pero también afecta a personas delgadas cuyas dietas son muy altas en grasas y/o alto contenido de azúcar. Por supuesto, las personas alcohólicas también desarrollan esteatosis hepática, pero no lo tratamos en este artículo, pues hablaremos principalmente de la esteatosis hepática no alcohólica.

Por lo general, las personas que sufren esteatosis hepática no muestran ningún síntoma, y sólo cuando se hacen un análisis de sangre rutinario ven una alteración de moléculas que indican que puede haber problemas en el hígado, como son las transaminasas hepáticas.

Lo que inicialmente es sólo grasa en un hígado sano con el tiempo pasa a provocar una inflamación del órgano que posteriormente puede desencadenar en una cirrosis e insuficiencia hepática. Así, cuando la grasa está en el hígado durante un período prolongado las células del hígado o hepatocitos pueden inflamarse. Esto dará lugar a un hígado graso no alcohólico.

Como muchas otras enfermedades de este órgano, el hígado graso no alcohólico, puede progresar a cirrosis o a cáncer de hígado. Por ello, es importante tratarlo lo antes posible a este problema.

Imagen de la izquierda: Hígado normal de ratón. Derecha: hígado graso de ratón. Se ve una gran diferencia en el color y textura del órgano.

¿El hígado graso tiene tratamiento?

Actualmente no existe una pastilla que tomándotela se cure la esteatosis hepática. Sin embargo sí que se puede hacer algo, y mucho, para ayudar al organismo a revertir esta situación.

En primer lugar, si la persona toma mucho alcohol y es por ello por lo que presenta un hígado graso, la eliminación total del mismo solucionará el problema. Esta es la esteatosis por alcohol ya comentada.

Por otro lado, en pacientes diabéticos, el controlar mejor del azúcar y el uso adecuado de los medicamentos para el control de la glucemia también ayudarán a que desaparezca el problema.

También, en personas obesas que empiecen a perder peso, con frecuencia, empezarán a reducir la grasa de su hígado.

¿Y las personas que no estran en estos grupos? ¿que deben hacer?

3 puntos que hay que modificar en la dieta

Para curar una esteatosis hepática casi seguro deberás modificar tu dieta en estos 3 puntos:

  1. Reducir la ingesta de grasas: bollería industrial y comida ultraprocesada son fuentes de grasas no saludables. Reducir otros alimentos sumamente grasosos como quesos o patés.
  2. Disminuir el consumo de azucares simples: las bebidas azucaradas, la ingesta de zumos de «brick o botella» son fuentes enormes de azucares simples (glucosa, fructosa, sacarosa…) Si quieres comer fruta cómela entera, con su fibras y piel: esto reducirá los picos de glucosa en sangre y, por ello la formación de grasa en tejidos e hígado. Cuidado con los panes, las pastas y arroces: si bien no contienen directamente azúcares simples la gran cantidad de almidones que poseen son transformados en azucares simples en nuestro cuerpo (y muy rápidamente). Consúmelos integrales para ralentizar la digestión y absorción de azucares.
  3. Incluir ejercicio físico en la actividad diaria. Si, el ejercicio es parte de una dieta. De echo el ejercicio físico está actualmente metido en la base de la pirámide alimentaria. El ejercicio físico quema azúcares y grasas y por ello ayudará directamente con el problema.

Un punto más: Alimentos hepatoprotectores

Igualmente importante sería incluir en la misma alimentos hepatoprotectores, es decir, alimentos que protejan de los daños en el hígado.

Es interesante remarcar que existen muy pocos productos con estudiada protección hepática. Destacan entre ellos dos: el cardo mariano, del que hablo someramente en el enlace y el reishi.

¿Y qué es el reishi?

El reishi es una seta que se encuentra localizada en toda la franja templada-tropical del planeta. Se recolecta para su consumo desde hace miles de años y en España podemos localizarla en bosques de robles, alcornoques encinas y otros árboles de hoja ancha.

Seta reishi creciendo en el suelo de un robledal en la Rioja.

Por supuesto el reishi se cultiva y se puede comprar cultivado. Aprende más sobre el reishi en este artículo: ¿que es el reishi?

Volviendo a las propiedades hepatoprotectoras. Podemos buscar la palabra «reishi» en el Vademécum de Prescripción en Fitoterapia, libro de referencia en España en cuanto a dosificación y tratamientos con drogas a base de plantas. En él encontraremos que una de sus mejores aplicaciones es el consumo para la protección del hígado. El consumo de esta seta está indicado como ayuda en cirrosis hepática y hepatitis crónica.

Estudios clínicos con Reishi

¿Tiene esto alguna veracidad científica? En el enlace del libro que hemos puesto verás que está escrito por farmacéuticos y médicos con reputación y, si eso no te dice nada y necesitas datos contrastados, el resto de este articulo te despejará cualquier duda (cita: Mowsumi et al, 2017).

Seta reishi silvestre cosechada para su consumo

A principio del 2017 se publicó en la revista Pharmaceutical biology un estudio clínico (esto quiere decir que el estudio se realizó en personas) sobre el consumo de reishi y sus efectos sobre el hígado (Mowsumi et al., 2017). Durante 6 meses 42 personas tomaron algunas un placebo y otras reishi, un el equivalente a 2 gramos al día de reishi puro.

Después del tiempo que duró el estudio las personas que consumieron el reishi redujeron las enzimas marcadoras hepáticas (transaminasa glutamatoxaloacética GOT y glutamicopirúvica Transaminasas, GPT). También mejoraron la capacidad antioxidante total, el global de tioles y el contenido de glutatión en el plasma respecto al placebo.

El examen ultrasónico abdominal mostró que los sujetos que consumieron reishi y tenían una notable alteración hepática antes del tratamiento invirtieron la condición de hígado graso leve a condición normal, como muestran la ecografías siguientes (imagen extraída de la publicación médica):

Las imágenes A, B representan los sujetos 10, 19 que presentan hígado graso leve y la imagne C representa al sujeto 36 con un pólipo en la vesícula biliar (marcado con un círculo). La imagen D, E y F representan a los sujetos 10, 19 y 36 después de 6 meses de consumo de reishi con una estructura hepática normal, sin signos de esteatosis hepática o de pólipo de vesícula biliar.

En resumen, el reishi es uno de los pocos producto naturales que, a fecha de hoy, tiene demostradas clínicamente propiedades para el hígado graso. Atendiendo a que actualmente no existe ningún tratamiento médico específico para la esteatosis hepática, incluir en la dieta este alimento, podría ser muy interesante.

La protección del hígado con moléculas activas de la seta reishi no se ha visto únicamente en este estudio. Múltiples investigaciones han evaluado su efecto protector.

El consumo protector de reishi

Las propiedades hepatoprotectoras de la seta han sido investigadas tanto para virus y bacterias que infectan a dicho órgano, así como para compuestos letales, denominados compuestos hepatotóxicos.

De hecho, sorprende la cantidad de estudio médicos que existen del uso de reishi como hepatoprotector y a pesar de ello, lo poco que se utiliza y conoce esta seta. Aquí citamos algunos estudios relacionados.

Protección química

Las moléculas contenidas en el reishi, principalmente antioxidantes variados, hacen que nos protejan de daños hepáticos provocados por agentes tóxicos para el hígado. Aquí dejamos un listado de moléculas tan venenosas que ya han sido estudiadas y entre paréntesis la investigación que encontró efectividad-protección.

  • Paracetamol (Mowsumi et al, 2013)
  • Alcohol etílico (Shieh et al., 2001)
  • Setas hepatotóxicas (Wu et al., 2016)
  • Bezopireno (Lakshmi et al., 2006)
  • Tetracloruro de carbono (Sudheesh et al., 2012),
  • Galactosamina (Shi et al., 2008

Las zonas quemadas de una carne asada continene benzopirenos, unas sustancias muy toxicas para nuestro hígado. Los estudios El consumo de reishi protege a los animales de este tóxico.

Protección contra agentes infecciosos

Otros investigadores han evaluado la eficacia de la seta contra virus y bacterias que infectan el hígado encontrando, una reducción de daños:

  • Virus de la hepatitis B: (Li et al., 2006) y (Gao et al., 2002)
  • Bacteria del acné: Propionibacterium acnés (Han et al., 2006) y (Lin et al., 1993)
  • Bacillus Calmette Guérin (Wang et al., 2007),
  • Mycobacterium bovis (Zhang et al., 2002)

Virus de la hepatitis B. Otros de los agentes contra los que el reishi ha demostrado protección «in vitro».

Protección contra daños físicos

Así mismo, se ha visto que si se fuerza al hígado a provocar una cirrosis mediante obstrucción del canal biliar de ratones, el consumo de reishi reduce los daños en el hígado de los roedores (Park et al., 1997).

Como se puede ver, hay numerosas investigaciones que avalan el uso del reishi como protector hepático, tanto en personas como animales, a parte del libro anteriormente comentado.  Sin embargo, por desconocimiento, muy poca gente consume este alimento, a pesar de que es un producto tremendamente seguro y que se lleva consumiendo más de 2000 años.

Por si decides tomar reishi, ten en cuenta que hay muchos productos en el mercado etiquetados como reishi y no son seta reishi, por lo tanto, pueden no tener las virtudes de la seta, como comento en el siguiente punto.

Toma reishi

¿Mejor reishi puro o extracto?

Con todo esto, para aquel que esté decidido a consumir reishi es importante resolver esta pregunta.

Para aclarar, un extracto de reishi o de cualquier otro seta o planta, mediante el métodos fisico-químicos  de extracción, concentra unas moléculas y descarta otras. Si compramos un extracto de reishi en el mercado y éste concentra moléculas que no son las activas para el hígado, este extracto será bueno para otras cosas pero no para el citado órgano.

En este caso, las moléculas del reishi con propiedades activas para el hígado son sustancias tremendamente variadas: polisacáridos (Han et al., 2006), ácidos ganodéricos (Li & Wang, 2006), lanostanoides (Ha et al., 2000), acidos lucidénicos (Weng et al., 2009; Weng et al., 2008), ácidos grasos y esteroides (Lu et al., 2012), entre otras. Por lo tanto, los procesos de extracción nunca van a concentrar todas las moléculas activas, sólo concentrarán algunas de estas. Es por ello se puede deducir que un extracto va a tener un efecto global inferior a la seta pura.

Por ello, si decidieras adquirir un buen producto, mi consejo es que busques uno puro y micromolido, que garantice máxima absorción y efectividad sobre el organismo. Los extractos y/o derivados del reishi (micelio, esporas, etc.) tienen otras composiciones y pueden no incluir las moléculas activas protectoras del hígado.

Por ulitmo, si tienes cualquier duda no dudes en consultarme!

Para referencia de especialistas, aquí están todas las publicaciones médicas citadas en el texto

Publicaciones

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