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La dieta alcalina se basa en la idea de que ciertos alimentos pueden afectar la acidez y el pH de los fluidos corporales, incluyendo la orina o la sangre, y que esta alteración puede proteger contra diversas enfermedades.

La evidencia científica no respalda totalmente estas afirmaciones: La dieta alcalina puede tener beneficios en la salud debido a la promoción de alimentos saludables como frutas, verduras, nueces y legumbres, y la eliminación de alimentos procesados, azúcares y carnes rojas, pero no necesariamente por su impacto en el pH del cuerpo.

El pH del cuerpo humano está estrictamente regulado en un rango entre 7.35 y 7.45, y la dieta tiene un impacto mínimo en ello. Si el pH de tu cuerpo se desviara de este rango, resultaría en una condición conocida como acidosis o alcalosis, dependiendo de si el pH se vuelve demasiado ácido o demasiado alcalino. Ambas condiciones son extremadamente serias y potencialmente mortales.

Por lo tanto, aunque seguir una dieta alcalina puede resultar en la elección de alimentos más saludables, el concepto de «alcalinizar» tu cuerpo para prevenir o curar enfermedades no está respaldado por la evidencia científica.

Mi consejo: Consulta siempre a un especialista en nutrición o dietas para realizar correctamente tus cambios en la dieta